Israelsbrünnlein (1623) – Johann Hermann Schein

Israelsbrünnlein (1623) – Johann Hermann Schein

Iniciosábado 22 junio, 2019
Finalizaciónsábado 22 junio, 2019
Hora de inicio21:00
LocalizaciónConvento Dominico de Santo Tomás, San Vicente, 62, Sevilla
Sitio webhttps://www.facebook.com/events/471270346750568/
EntradasCómpralas aquí

Resulta acertado imaginar el presente programa como una especie de raro rompecabezas. Para empezar el título bellamente grabado en la primera página del original impreso en Leipzig en 1623, se muestra en italiano, Fontana d’Israel, y luego en alemán, Israelsbrünnlein (Las Fuentes de Israel). Luego se nos dice que el libro contiene “pasajes seleccionados, e importantes, del Antiguo y Nuevo Testamento”, confirmando que se trata de música sacra, pero estos textos se llevan a la música de una manera especial, al estilo tradicional del madrigal italiano. Por entonces, pocos compositores escribían aun madrigales como tales: la edad de oro de Cipriano de Rore, Luca Marenzio o Carlo Gesualdo había pasado hace ya mucho, e incluso la excepción más espléndida a la regla, Claudio Monteverdi, estaba componiendo madrigales de un modo muy alejado al de sus primeros años. Los Concerti de su Séptimo Libro de Madrigales (1619) eran ahora virtuosísticos duetos o tríos vocales sobre un bajo instrumental, y tienen poco que ver con el madrigal clásico a cinco voces. Así, Israelsbrünnlein de Johann Hermann Schein (1586-1630), resulta algo extraño, una colección de madrigales sacros a 5 voces (salvo el último a 6) con texto en alemán, y un bajo instrumental opcional. Aun así, este es uno de los mayores logros musicales del barroco alemán, una obra maestra coral comparable con cualquiera de los logros de su contemporáneo más famoso, Heinrich Schütz (1585-1672), con quien Schein estaba muy familiarizado.

Fiel al legado del madrigal renacentista, Schein presta atención a cada frase del texto, buscando el lenguaje musical adecuado para llevar las palabras a la vida. Especialmente conmovedor, por ejemplo, es el Salmo 126, “Die mit Tränen säen” (Aquellos que siembran con lágrimas), donde el llanto de la apertura, con una línea melódica que se despliega en formas extremadamente cromáticas, ascendentes y escalonadas en imitación finalizada con descensos en cascada, es seguido por un repentino cambio en la textura en “werden mit Freuden ernten” (cosechen con gritos de alegría) donde los cantantes cantan intervalos de octava e intercambian juguetonamente motivos rápidos. La vívida imaginación de Schein se muestra en toda la colección, y como otros madrigalistas de la generación anterior, Schein se dedica a “pintar palabras” en casi todas las frases, pero con una característica netamente alemana, la insistencia en una escritura silábica, es decir la regla general de poner una nota por cada sílaba de texto, lo que confiere a sus madrigales una poderosa fuerza retórica.

Resulta instructivo considerar las diferentes responsabilidades profesionales de Schütz y Schein. El primero, compositor de la corte durante toda su vida, creador de grandes cantidades de música para la iglesia y sus celebraciones litúrgicas, así como los festivales del Elector de Sajonia, o la corte en Dresde. Schein, trabajó como cantor de la iglesia de Santo Tomás en Leipzig (una posición alcanzada un siglo después por nada menos que Johann Sebastian Bach), y no solo fue responsable de la música religiosa las iglesias de Santo Tomás y San Nicolás, sino que también se rodeó por una vibrante comunidad de burgueses, comerciantes y estudiantes universitarios, cuyos estudios y formación musical los prepararon como audiencia para los madrigales de Israelsbrünnlein y otras colecciones de la música vocal e instrumental secular: los lieder alemanes Venus Kräntzlein (1609), los tríos italianos de Musica boscareccia (1621), los madrigales de Diletti pastorali (1624), o las canciones de Studenten-Schmauss (1626). Los madrigales de Israelsbrünnlein, que fusionaban el estilo italiano con el alemán, con su gravedad contrapuntística y exégesis luterana, sugieren un enorme talento, profundo y versátil, del que su prematura muerte nos privó de logros que con su valía quién sabe podría haber alcanzado. Buen amigo de Schein, Schütz escribió un motete, Das ist je gewisslich wahr, en su honor en 1630.

  1. O Herr, ich bin dein Knecht
    2. Freue dich des Weibes deiner Jugend
    3. Die mit Tränen säen
    4. Ich lasse dich nicht
    5. Wende dich, Herr, und sei mir gnädig
    6. Zion spricht: Der Herr hat mich verlassen
    7. Ich bin jung gewesen
    8. Der Herr denket an uns
    9. Ist nicht Ephraim mein teurer Sohn
    10. Unser Leben währet siebnzig Jahr
    11. Herr, lassßmeine Klage
    12. Siehe, nach Trost war mir sehr bange
    13. Ach Herr, ach meiner schone
    14. O Herr Jesu Christe
    15. Ich bin die Wurzel des Geschlechtes David
    16. Lehre uns bedenken
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